La Historia de Efrain

Efrain Anthony Marrero - un Tierno Gigante
Presentado por: Brenda y Frank Marrero

Fue un regalo de Dios para nosotros. Nuestro primer hijo... ¡un varón! Sentíamos tanto orgullo que sólo quienes son padres pueden comprender realmente. Sentíamos adoración por él. Lo amábamos con todo el corazón. [Vea el video en memoria de Efrain: "Forever In Our Hearts" (Por siempre en nuestros corazones) o el video NUEVO "In Loving Memory" (A la memoria de nuestro amado) A medida que pasaban los años, nos llenaba de alegría al ver que nuestras esperanzas y sueños puestos en él se hacían realidad. Ser padres era un trabajo arduo, algunas veces complicado, pero dimos todo lo que teníamos que dar. Y, para alegría nuestra, funcionaba.

A los diecinueve años de edad, nuestro hijo Efrain se había convertido en un joven excelente y respetable. Por supuesto, tuvo varios tropezones a lo largo del camino, pero respondió bien a nuestra guía y pudo sobrellevar sus años de adolescencia sin sucumbir a la cultura de las pandillas, violencia y criminalidad que invade a tantos de nuestros jóvenes de la actualidad. Estaba totalmente avocado a su familia. Era muy noble y sentía un profundo respeto por sus padres. Adoraba a su hermano menor, Ethyn. Era un deportista exitoso. Se crió en un hogar con una base cristiana sólida y le hacía honor a su fe. Era un joven muy trabajador que asistía a un instituto terciario local, estudiaba mucho… Tenía un proyecto de vida, un rumbo. No podíamos estar más orgullosos. ¡No podíamos amarlo más!

La única consecuencia desafortunada de amar a alguien tan profunda e intensamente es que si alguna vez lo pierdes, el dolor, la angustia, el profundo vacío casi siempre son más de lo que se puede soportar. Es un camino muy largo y solitario que debemos recorrer ahora. Un camino que deseamos que ninguna familia ni nadie tenga que tomar nunca. Nosotros perdimos a Efrain cuando se quitó la vida el 26 de septiembre de 2004. ¡Suicidio! ¿Cómo?... ¿Por qué? Nublados por el pesar tan agobiante que ni siquiera se puede describir, nos seguían surgiendo más preguntas sin respuesta. ¿Cómo un Dios misericordioso dejó que sucediera esto? ¿Qué hicimos mal? ¿Cómo pudimos pasar por alto las señales? ¿Nadie se dio cuenta de lo que se venía? Pero siempre... ¿por qué? Ese día comenzó como cualquier otro.

Desayuno... todos de buen humor con muchas sonrisas. Nosotros íbamos a salir de compras y Efrain estaba en la mesa de la cocina haciendo su tarea. Su papá puso el brazo sobre los fuertes hombros de Efrain y le preguntó si necesitaba algo. Efrain le pidió desodorante y dijo que necesitaba algunos calzoncillos, camisetas y que también quería un nuevo videojuego. Se acercaba su cumpleaños, así que su papá dijo que el videojuego podía esperar hasta entonces. Efrain se detuvo y pidió cortésmente "Mamá, convence a papá... por lo del videojuego". Sabía que para mamá eso era pan comido. Nos fuimos de casa sin la más leve sospecha de que algo andaba mal.

Mientras estábamos en la tienda, recordé que había dejado el pollo descongelándose en la mesa de la cocina para la cena. Le pedimos a Erika, que se había ido con nosotros, que llamara a Efrain y le recordara que pusiera el pollo en agua fría. Durante la llamada, todo sonaba normal según las palabras de Erika. Regresamos a casa un poco más de una hora más tarde y nos encontramos una escena que se quedó clavada para siempre en nuestras almas y ha cambiado nuestras vidas para siempre.

En algún momento durante nuestra corta ausencia, nuestro hijo subió a la planta superior, creemos que se duchó, armó la pistola de su padre y se quitó la vida en nuestro dormitorio, junto a nuestra cama. Nos impresionamos muchísimo. Fue como si un relámpago cayera del cielo y destruyera nuestro hogar. Estábamos totalmente incapacitados.

Por Dios, ¿qué pudo haber causado que mi hijo se quitara la vida? Había concertado él mismo una cita para el día siguiente con el terapeuta para hablar sobre su uso de esteroides. Tenía una nueva novia con quien había acordado una cita para el martes: ir a cenar y luego al cine. No había absolutamente ningún indicio de que estuviera planeando algo así. ¿Qué sucedió?

A medida que pasaba el tiempo y buscábamos pistas, nos dimos cuenta de que la respuesta a esa pregunta era un "sucio secretito" que colgaba casi en cada vestuario o gimnasio del país, algo que usan desenfrenadamente nuestros deportistas profesionales de élite a quienes nuestros hijos admiran: se trata de esteroides. Efrain había estado consumiendo esteroides a escondidas para prepararse para la temporada de fútbol. Se había destacado como línea ofensiva en la escuela secundaria y ahora jugaba a nivel universitario menor. No obstante, decidió que quería trasladarse de la línea ofensiva a una posición que le diera más "gloria", como apoyador central. Cualquier fanático de fútbol que viera a Efrain reconocería la significativa transformación física que habría tenido que lograr para hacer ese cambio. Esa transformación era exactamente lo que él buscaba cuando empezó a consumir esteroides.

Nos enteramos que Efrain consumía esteroides tres semanas antes de su muerte. Algo le hizo tomar conciencia de que estaba en problemas, y dado que confiaba en sus padres, acudió a nosotros para pedir ayuda. Después de hablarle, nos confesó que estaba consumiendo esteroides. Luego nos dio las pastillas de Dianabol, un frasco de esteroides, dos jeringas y agujas. Efrain temía que algo terrible le estuviera sucediendo. Estaba experimentando episodios de paranoia y profunda depresión. Nos dijo que durante una de sus clases en la universidad sentía que las personas se le quedaban mirando y se reían. También admitió que ya no le importaban muchas cosas. Hasta ese momento, nunca se nos había cruzado por la mente la idea de que nuestro hijo usara esteroides.

Habíamos pasado por alto todas las señales. ¡Ni siquiera sabíamos cuáles eran las señales! Sus cambios de humor, su furia, su depresión, su obsesión con su aspecto, su rápida pérdida de grasa y masa muscular: todo pasó por "debajo de nuestro radar" debido a que, lamentablemente, ignorábamos la situación.

Después de escuchar esto, hicimos lo que todo padre responsable haría: buscamos orientación terapéutica y hablamos con nuestro médico de cabecera. Le dijimos a Efrain que dejara de tomar esteroides, lo que nos sonó como un gran primer paso. Como cualquier hijo respetuoso, Efrain nos hizo caso y dejó de hacerlo. Nuestro médico nos indicó que las sustancias se expulsarían pronto de su sistema y que no nos preocupáramos. Él saldría pronto de esta fase; se trataba de síntomas comunes asociados al consumo de esteroides. Confiamos en su consejo; después de todo, él era el médico. No lo sabíamos en ese momento, pero en ese justo instante, la profesión médica nos falló.

Quizá nuestro médico no se tomó en serio la situación o simplemente no estaba familiarizado con las consecuencias de interrumpir abruptamente el consumo de esteroides. El hecho es que a los consumidores de esteroides se les debe apartar gradualmente de las drogas y deben estar controlados, ya que puede entrar en una depresión durante este proceso. Ahora estamos convencidos de que los efectos psicológicos de la paranoia y la devastadora depresión causadas por el consumo de esteroides y luego la interrupción abrupta condujeron a Efrain a quitarse la vida. ¿Cuál fue el detonador que lo llevó a hacerlo justo en ese momento? Nunca lo sabremos. La lección para los padres es que si tienen algún hijo que esté usando esteroides sin receta médica, deben tratar el caso como una situación "que pone en peligro la vida", porque lo es. Si su doctor le indica lo contrario, búsquese uno nuevo y siga buscando hasta que encuentre uno que trate la situación con la seriedad que se merece. Aun más importante: aconseje a sus hijos que no consuman esteroides, ya que son muy peligrosos.

¿Cómo pudo haber sucedido esto y por qué le pasó a una familia y a un hijo tan buenos? El "cómo" es fácil, pero el "por qué" requiere de más reflexión. Desde la muerte de mi hijo, nos hemos alarmado por lo fácil que es que nuestros hijos se involucren con los esteroides. Se puede encontrar esteroides en cualquier vestuario, cualquier gimnasio, en Internet, prácticamente en cualquier lugar de los Estados Unidos. Algunas veces los directores técnicos, los entrenadores u otros deportistas son quienes los distribuyen o los venden; algunas veces es el chico aficionado en el salón de pesas o cualquier estudiante emprendedor que busque ganar algo de dinero. Se pueden adquirir sin receta en México. Básicamente, cualquier chico que ande en busca de esteroides puede conseguirlos en 48 horas… ¡Es tan fácil! Nadie presta mucha atención debido a que no se trata realmente de drogas, ¿cierto? Al menos no se trata de drogas en el sentido en que nos preocupamos por lo general. Pero los esteroides son tan fáciles (o más fáciles) de conseguir como lo son el alcohol, la marihuana, la cocaína o cualquier otra droga ilegal.

Comprender por qué nuestros chicos consumen esteroides requiere de un poco más de introspección. La pregunta real es ¿quién o qué convence a nuestros hijos de que necesitan ser más grandes, más rápidos, más fuertes y tener mayor masa muscular? Podemos encontrar la respuesta en cualquier campo de béisbol desde las Ligas Menores hasta los profesionales. Puede encontrarla en todas las canchas de fútbol, desde Pop Warner hasta la NFL. Está presente en las pistas de atletismo de todo el mundo. En las colchonetas de lucha de las escuelas secundarias y universidades. Fácilmente accesible en salones de pesas en cualquier lugar. De hecho, puede encontrar la respuesta en cualquier momento en que un adulto inculque la necesidad en los chicos de "ganar a cualquier costo" y que hacer menos que eso significa fracaso.

Ya sea que se trate de deportistas de élite en deportes profesionales quienes den el ejemplo al usar esteroides, o de un padre que presione a su hijo para acelerar la velocidad de su bola rápida, o de una madre que incita a su hija a reducir unos cuántos segundos más su tiempo de 440 o de un entrenador que sugiere que un línea defensiva podría comenzar como apoyador central sólo si fuera un poco más fuerte y rápido; todo esto es peligroso e irresponsable a menos que los adultos den el paso adicional de colocar las cosas en perspectiva. No todo deportista aspirante puede ser un competidor, no todo deportista de secundaria va a conseguir una beca y no todo jugador universitario llegará a los equipos profesionales; es necesario que nuestros hijos también sepan eso.

Nuestros hijos deben saber que los adultos que lo rodean desean que trabajen arduamente y realicen su mejor esfuerzo en lo que nuestro bondadoso Señor les dotó y que lo hagan de manera honesta. Deben también saber que recurrir a cualquier tipo de droga para mejorar el rendimiento atlético representa un engaño, es peligroso y a la larga ¡puede matarlos! Efrain fue un hijo y joven extraordinario. Representaba "todo lo bueno" en este mundo. Era un joven físicamente muy corpulento y aun así una persona de corazón noble. Era muy amable y amaba a todos. Amaba a su familia. Amaba a su padre, a su madre, a su hermana y, en especial, a su pequeño hermano, Ethyn. ¡Adoraba a Ethyn! Tenía un gran corazón, lleno de la verdad, el amor y la luz de Dios. Así que creo en eso... Creo que deberíamos elevar nuestros corazones y reconfortarnos... ya que lo único que sufre ahora es la mente humana...

¡Porque creo que Dios se ha llevado ese enorme corazón al cielo!

Ningún padre debería soportar nunca la pérdida de un hijo.

Nuestra tragedia marcó nuestras vidas para siempre, y nuestra única plegaria es que podamos evitar que le suceda esto a su familia. Dicen que el tiempo curará nuestras heridas, pero justo ahora la vida ha perdido su color. Reúnan a sus hijos y abrácenlos, háblenles, háganles preguntas, escúchenlos con atención. Recuérdenles que Efrain era un joven fuerte con una familia que lo apoyaba y lo amaba, pero una vez cruzó esa línea y tomó esteroides, se rindió y ni siquiera su familia pudo salvarlo. Observen las señales que indican que algo anda mal y luego hagan lo que los padres saben hacer. Abracen, amen y protejan a sus hijos.


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