Taylor Hooton: un Peligroso Experimento
Presentado por: Jere Longman

PLANO, Tex., 25 de nov.: Tras conseguir un juego salvado en la última temporada, Taylor Hooton esperaba integrarse a la rotación de lanzadores la siguiente primavera en el equipo de béisbol de la Escuela Preparatoria Plano Oeste.
"Podías confiar en que el muchacho lanzaría strikes", dijo Billy Ajello, el mejor amigo de Taylor y receptor en la preparatoria Plano Oeste, que se ubica en medio de la próspera y expandida área al norte de Dallas.
De acuerdo con todos los relatos, Taylor era popular y alegre. Era primo de Burt Hooton, el ex lanzador de las Grandes Ligas, y su hermano era lanzador en la universidad. En la próxima primavera, haría su propia marca durante su temporada como alumno del último grado. Pero el 15 de julio, un mes después de cumplir 17, Taylor Hooton se suicidó. Las autoridades dictaminaron que la muerte fue un suicidio por ahorcamiento.
Sus padres y un médico familiarizado con el caso indicaron que creían que la muerte de Taylor se relacionaba con la depresión que sentía por interrumpir el consumo de esteroides anabólicos. Los médicos afirman que la sensación de euforia y agresividad que acompaña al uso de esteroides se puede reemplazar por letargo, falta de confianza, melancolía y desesperanza cuando una persona deja de consumir drogas para mejorar el rendimiento atlético.
"Es un caso bastante fuerte el hecho de que se le hayan retirado los esteroides, y su suicidio se relacionó directamente con eso", manifestó el Dr. Larry W. Gibbons, Presidente y Director Médico del Cooper Aerobics Center, una importante clínica de medicina preventiva en Dallas. "Se trata de un chico bastante agradable, que tenía muchos amigos y ningún problema emocional grave. Tenía un futuro brillante".
Varios médicos indican que el ejemplo de Taylor Hooton es extremo, pero el uso de esteroides por parte de deportistas y personas ajenas a los deportes en la escuela secundaria se considera aun más preocupante que el uso de esteroides por parte de deportistas de élite que se involucran en escándalos ampliamente publicitados en deportes como fútbol, béisbol y atletismo.
Aunque hay relativamente pocos deportistas profesionales, algunos médicos calculan que de 500,000 a un millón de estudiantes de escuela secundaria, o más, usan esteroides. Los médicos afirman que los adolescentes también son más susceptibles a algunos peligros fisiológicos, incluso el cese prematuro del crecimiento óseo, lo que puede restringir la estatura de una persona.
Por naturaleza, a los adolescentes les gusta tomar riesgos y tienen menos probabilidad de entender los riesgos a la salud o de preocuparse por los potenciales efectos secundarios, como infertilidad, testículos atrofiados, hipertensión, daño al hígado y cáncer de próstata, algunos de los cuales posiblemente no aparezcan sino hasta 20 ó 30 años después, según la opinión de los médicos.
"Me preocupan los chicos", expresó el Dr. Donald A. Malone, psiquiatra de la Clínica Cleveland y autor de un estudio en 1995 que indica la asociación entre la depresión y el uso de esteroides. "Los deportistas de élite conocen los efectos secundarios y tienen los medios para pagar las sustancias más puras. Los chicos no están informados y las compran de algún payaso que las venda en la escuela. ¿Quién sabe qué les estén dando?"
Según la opinión de deportistas y médicos, los estudiantes de secundaria toman esteroides que hacen crecer sus músculos para mejorar el rendimiento atlético, aumentar la confianza en sí mismos y verse más atractivos para el sexo opuesto. Los deportistas jóvenes dicen que se ven influenciados por sus modelos profesionales quienes consumen sustancias ilegales. Los médicos dicen que, con frecuencia, los padres no tienen ni idea de las señales del consumo de esteroides y algunos hasta lo fomentan en un intento erróneo de promover las carreras de sus hijos mientras que muchos entrenadores también están desinformados o parecen hacer la vista gorda.
Cuatro por ciento de los alumnos del último año de la escuela secundaria dijeron en 2002 que habían consumido esteroides, de acuerdo con una encuesta realizada por la Universidad de Michigan. Otras encuestas indican que del 3 al 11 por ciento de los estudiantes de secundaria admitieron haber consumido esteroides. Una encuesta de la Asociación Nacional Deportiva Universitaria indicó que casi la mitad de los deportistas universitarios que admitieron usar esteroides habían comenzado a hacerlo en la escuela secundaria. El tres por ciento de los alumnos del octavo grado dijeron que habían consumido esteroides, de acuerdo con la encuesta de Michigan.
"Mientras se concentran en los deportistas de élite que acaparan los titulares de noticias, el punto débil de todo esto es un problema mucho más serio", expresó el Dr. Gary I. Wadler, profesor de Medicina en la Universidad de Nueva York.
Rara vez los padres y estudiantes se muestran dispuestos a hablar sobre el consumo de esteroides en la escuela secundaria. Pero Don Hooton, el padre de Taylor, y Ajello, el amigo cercano de Taylor, han comenzado a dar seminarios y conceder entrevistas porque creen que los padres, los administradores y los entrenadores necesitan informarse mejor y deben enfrentar el problema con más firmeza, a fin de que se evite otra tragedia.
"Que no me digan que esto no es un problema", dijo Don Hooton, Director de Marketing Internacional de Hewlett-Packard. "Mi hijo acaba de fallecer".
Ronald Martínez para The New York Times

Don Hooton en la habitación en donde su hijo se suicidó. Está tratando de concientizar a la gente sobre el uso de esteroides.
Síntomas Ignorados
Las personas que conocieron a Taylor Hooton lo describieron como un joven que casi siempre estaba sonriente, era popular entre las chicas y tenía muchos amigos de diferentes estratos. "Era muy popular", expresó Blake Boydston, entrenador de béisbol en la preparatoria Plano Oeste. "Siempre venía al campo de buen humor. Cuando hablaba, se expresaba así: `Gracias; no, señor; sí, señor’".
Ajello dijo que Taylor era también un adolescente que se teñía el cabello y se miraba dos veces al pasar por un espejo. Ajello comenta que durante una clase de Química en el otoño de 2002, Taylor mencionó la posibilidad de empezar a consumir esteroides. Cuando Ajello preguntó por qué, dijo que Taylor le respondió: "No lo estoy haciendo por el béisbol. Lo hago por mí mismo".
Después de la muerte de Taylor, sus padres dijeron que se habían enterado por su psiquiatra que su autoestima era baja y que para sentirse a la altura de las circunstancias, tenía que hacerse más grande, manejar una camioneta grande. Don Hooton comentó que un entrenador de un equipo de deportistas universitarios también le sugirió a Taylor que se volviera más grande.
A fines del último invierno y a principios de la primavera, Don y Gwen Hooton, quien es maestro de escuela primaria, comenzaron a notar cambios en la mentalidad y conducta de Taylor. Taylor, quien medía 6 pies y 1 ½ pulgadas, aumentó hasta 205 libras de aproximadamente 175 libras que pesaba. En un principio, sus padres no sospechaban que consumía esteroides. Don Hooton dijo que se sentía orgulloso de que su hijo parecía estar esforzándose en el salón de pesas.
"Hay una lista de control de síntomas, y él los manifestaba a todos", indicó Don Hooton. "No nos dimos cuenta. Tendríamos que habernos percatado".
Sus padres comentaron que Taylor comenzó a desarrollar acné en su espalda y a mostrar señales de agresividad e irritabilidad que se asocian por lo general al consumo de esteroides. Estallaba en rabietas y luego se disculpaba con lágrimas en los ojos. Taylor tomó sin permiso varios cientos de dólares de la cuenta bancaria de sus padres. Golpeaba el piso con sus puños en un momento de ira. Una vez, le dio un puñetazo a la pared y se lesionó un nudillo de la mano con la que lanzaba la bola.
Después de su muerte, sus padres dijeron haberse enterado de que Taylor había arrojado un teléfono contra la pared y había colgado un cuadro para ocultar el daño, como también le había dado una paliza a un ex novio de su novia, quien recibió nueve puntadas para cerrar la herida.
Ajello dijo que él le había advertido a Taylor acerca de los riesgos para la salud que implicaba el consumo de esteroides, pero que para Taylor "eran como palabras al viento". Aparentemente, ninguno de los amigos de Taylor alertó a algún adulto.
"Lo último que deseas hacer es acusar a alguien de estar consumiendo esteroides", dijo Ajello. "No quieres hacer quedar mal a su ética de trabajo".
Boydston, el entrenador de béisbol de la escuela secundaria, dijo que no había observado ningún comportamiento preocupante por parte de Taylor, y que si bien parecía estar aumentando de peso, parecía ser natural. "Tenía un margen para crecer", indicó Boydston.
Eventualmente, los padres de Taylor empezaron a sospechar. Él mencionó su interés por los esteroides y luego le confió a su hermano, Donald, que los estaba usando, aunque todavía se lo negaba a sus padres.
A petición de sus padres, Taylor se sometió a pruebas de detección de drogas el abril pasado, pero sus padres dijeron que más tarde descubrieron que los análisis abarcaban drogas recreativas, no esteroides. Cuando devolvieron la prueba con resultados negativos, Taylor les dijo a sus padres: "Les dije que no estaba haciendo nada".
Aun así, su comportamiento era cada vez más alarmante. Durante una rabieta el abril pasado, le dijo a su madre: "Sólo voy a tomar un cuchillo y terminar esto ahora mismo". Sus padres lo mandaron a ver un psiquiatra. Don Hooton comentó que Taylor le dijo al médico que se había estado inyectando el esteroide Deca 300 y había estado tomando Anadrol por vía oral, pero que para el 19 de mayo, había dejado de consumir drogas. Ajello dijo que creía que Taylor había interrumpido su consumo después y tenía planeado empezar de nuevo después de unas vacaciones familiares a Inglaterra en julio.
Su padre comentó que, mientras estuvo de viaje, Taylor hizo algo completamente atípico: robó una cámara digital y una computadora portátil. Cuando la familia regresó a casa el 14 de julio, sus padres, hermano y hermana confrontaron a Taylor y le dijeron que su comportamiento se había vuelto inaceptable. Estaba castigado sin salir.
A la mañana siguiente, Taylor le pidió a su madre que le levantara el castigo, pero ella dijo que no. Don Hooton contó que Taylor subió al segundo piso y, al usar cinturones a modo de soga, se colgó de la puerta de su dormitorio. Posteriormente, cuando la policía y su padre inspeccionaron la habitación de Taylor, se encontraron frascos de esteroides junto con jeringas y agujas. Un informe del médico forense del condado de Collin indicó que la autopsia reveló la presencia de los esteroides metabolizados 19-norandrosterona y 19-noretiocolanolona en el sistema de Taylor.
Taylor no era el primer deportista cuya muerte se creía estar relacionada con los efectos psicológicos del consumo de esteroides. En agosto de 1989, Eric Elofson de Bakersfield, California, se colgó de un árbol en su jardín de adelante. “Había dejado de consumir Dianabol cerca de un mes antes de su suicidio”, escribieron sus padres en el periódico The Physician and Sports Medicine.
Los intentos de suicidio relacionados con la interrupción del consumo de esteroides son "más comunes de lo que se sospecha", afirmó el Dr. Harrison Pope, psiquiatra de Harvard que ha hecho una investigación exhaustiva sobre los esteroides.
Sin Pruebas de Detección de Drogas en la Escuela
Después de que Taylor Hooton falleció, Plano Oeste puso terapeutas a disposición de sus jugadores de béisbol. En septiembre, 600 administradores, entrenadores, estudiantes y padres asistieron a un seminario sobre esteroides llevado a cabo en la escuela. Don Hooton indicó que otro seminario realizado unos días antes de ese mismo mes en la Escuela Preparatoria Plano atrajo a un número decepcionante de deportistas de sexo masculino.
Él y Ajello dijeron dudar de que el distrito escolar estuviera tomándose en serio los peligros de los esteroides. Ajello dijo que Boydston, el entrenador de béisbol, no le había mencionado la muerte de Taylor sino hasta poco tiempo después de haber comenzado las clases, una declaración que el entrenador dijo ser inexacta.
"No quieren hablar de eso", dijo Ajello, alumno de 18 años del último grado, en referencia a los funcionarios de la escuela. "Quieren hacer de cuenta que esto nunca sucedió. La administración probablemente les diría lo contrario, pero desde la perspectiva de un estudiante, esto es caso cerrado".
Mike Hughes, el Director Deportivo y entrenador de fútbol de Plano Oeste, cuestionó esto. "No estamos tratando de borrarlo", dijo. "Nos duele, pero tenemos que seguir y continuar educando a los chicos".
Phil Saviano, Director de Plano Oeste, dijo que la muerte de Taylor Hooton fue su primer encuentro con los esteroides.
Algunos de los entrenadores y funcionarios deportivos insisten en que los esteroides no representan un problema grave en Plano Oeste. Hughes dijo: "He estado en el distrito durante 21 años y no me he enterado de chicos que consuman esteroides".
Al preguntarle acerca de los retos más urgentes que enfrentaba la escuela con respecto a los estudiantes, Boydston dijo: "Creo que los esteroides ocupan el último lugar de la lista".
La apreciación de Ajello fue más alarmante. Dijo que nunca había consumido esteroides, pero que en Plano Oeste estaba "considerablemente generalizado" antes de la muerte de Taylor. Dijo que algunos estudiantes habían sido estafados por traficantes que les vendían frascos que contenían agua y aceite en aerosol. "Algunos chicos habían dejado de usarlos", dijo Ajello. "Algunos aprendieron la lección, pero no creo que lo suficiente".
Don Hooton dijo no tener evidencia de que los entrenadores fomentaran el consumo de esteroides en su hijo. Hughes y Boydston expresaron que les habían aconsejado a los jugadores que aumentaran su masa muscular y se hicieran más fuertes de manera adecuada, mediante una mejor nutrición y levantamiento de pesas; asimismo, los habían alertado sobre el consumo de esteroides.
Ajello agregó que la interpretación que los jugadores hicieron de este mensaje era algo más complicado. "Los entrenadores no salen a decir: `Tomen esteroides'", expresó Ajello. "Estudiantes de primer año, del segundo año y del tercer año, todos te dicen que eres muy pequeño. Un chico piensa que los deportes en la secundaria son todo: `Tengo que avanzar al nivel siguiente para hacerme más corpulento y fuerte para jugar'.
"Tú das cada pequeño paso, tomas cada oportunidad que tienes de ganar, de jugar, de pisar esa cancha frente a un par de miles de personas la noche del viernes. Creo que los entrenadores lo saben y es como que miran para otro lado. Creo que si lo supieran con certeza, algunos entrenadores llamarían por separado a un chico y le dirían: “¿Qué estás haciendo?” Pienso que otros entrenadores mirarían para otro lado, e incluso si lo supieran, no le dirían nada a los chicos".
La Corte Suprema de los Estados Unidos les ha otorgado permisos a las escuelas para realizar análisis de detección de drogas a los estudiantes que participan en actividades extracurriculares. Don Hooton dijo que un distrito escolar como Plano, que ha construido un estadio de $15 millones de dólares e instalaciones techadas para los entrenamientos de sus tres equipos de fútbol de secundaria, seguramente podría pagar las pruebas de detección de drogas.
Pero los funcionarios del distrito escolar dicen que no pueden pagar las pruebas de detección de drogas a los estudiantes. "Todos hemos dicho que es bueno realizar pruebas de detección de drogas", dijo Cliff Odenwald, Director Deportivo del distrito de Plano. "En este momento, con la situación financiera que enfrentamos, no podemos hacerlo".
Funcionarios de la escuela dijeron que las instalaciones de fútbol se construyeron por medio de emisiones de bonos aprobados por los electores y que los fondos para pruebas de detección de drogas tendrían que provenir de un presupuesto anual del distrito que se ha estirado hasta el límite. Los funcionarios comentaron que este año el distrito envió $130 millones, equivalente al 32 por ciento de su presupuesto, al estado para destinarlos a los distritos escolares menos acaudalados, y que el año entrante Plano enfrenta un recorte presupuestario de $15 millones.
Así que ¿de qué forma se disuadirá a los estudiantes de que no consuman esteroides? El Dr. Tedd Mitchell, Director Médico Adjunto del Cooper Aerobics Center, dijo que la manera más efectiva de aborda el tema podría ser apelar a su honor.
"Si juegas fútbol", dijo Mitchell, "nunca dices: `Bien, vamos a tener 11 jugadores en este equipo y ustedes 8'. Eso es hacer trampa. Si comienzas a intensificar tus músculos con esteroides, eso es hacer trampa. Cualquier entrenador que lo permita está permitiendo que se haga trampa. Cualquier padre que intente proyectarse a través de sus hijos y que se haga el desentendido está permitiendo que se haga trampa".